Un día nublado siempre es presagio de recuerdos y sensaciones intimistas. Así había amanecido el día que Gabriel, mientras degustaba lentamente un café con una tostada con mantequilla, contemplaba de pie, junto a su ventana. Había una cierta bruma con espesas nubes que formaban un techo disforme y que en su conjunto dejaban entrever en primer lugar, un continuo romper de pequeñas olas encrestadas con múltiples formas de borreguillos que forma constante y acompasada, rompían a no más de doscientos metros en las rocas que costeaban frente a él y que en ocasiones terminaban salpicando de forma violenta, formando una espuma que casi no tenía tiempo para desvanecerse ante la llegada de las siguientes y eso hizo que sintiera la necesidad de salir de casa y hacer kilómetros…, por carretera.

No era una ocurrencia caprichosa, pues en realidad prácticamente lo hacía todos los días, la cuestión se centraba en escoger entre acercarse hasta el puerto deportivo situado a unos cuatrocientos metros de allí y hacerlo con el pequeño barco a vela que tenía o bajar hasta su  garaje, donde aparcaba una motocicleta y un vehículo descapotable. Le había costado mucho, pero en su jubilación, había conseguido rodearse de pequeños detalles sin mucho valor, pues ninguno de ellos no eran de un lujo o marca destacable, pero que le permitían disfrutar de prácticamente todas aquellas pequeñas cosas con las que pensó, antes de su retirada en el servicio y por las que constantemente agradecía a la vida.

El estado de la mar fué quien le hizo descartar el barco y puesto que hacía un buen día de sol en tierra, decidió bajar hasta el garaje y hacer la ruta en coche. Su primera intención fue acercarse hasta una de las playas cercanas, por lo que se subió al coche, lo puso en marcha, lo descapotó y saliendo del garaje decidió poner rumbo hacia las Teresitas. el vivía a no más de 10 kilómetros hacia el sur de Santa Cruz, por lo que tomó la autovía del sur en dirección noreste sin dudarlo más. Iba pensando en varias cosas al mismo tiempo, cuando a la altura de la intersección de la autovía del sur con la conexión del norte, una maniobra, posiblemente algo temeraria, provocada por la incorporación inesperada de un vehículo conducido en este caso por una conductora, aunque podría haber sido un conductor, pues la zona de incorporación en este tramo de carretera es tan corta que en ocasiones se producen este tipo de incidentes, lo que requiere de una atención que muy probablemente Gabriel no llevaba en esos momentos, y le sobresaltó haciéndole volver a la realidad que estaba viviendo, en la que un coche salía de la conexión para incorporarse a su carril, pero a tal velocidad y cercanía de su costado y aleta delantera, que con un gesto instintivo le hizo mirar por el retrovisor y vió que se encontraba encerrado por ese lado ya que a su misma altura circulaba otro vehículo que además parecía intentar la maniobra contraria, osea alcanzar el carril de incorporación a la conexión, lo que le hizo presagiar una tijera frontal con graves consecuencias. Su decisión fue instintiva y determinante, había que evitar la colisión, no podía girar hacia el lado izquierdo y decidió dar un pequeño giro de volante hacia la derecha, que entendió resolvía ambos conflictos y así fué, aunque eso provocó que terminara en el carril de incorporación a la autovía del norte, en una zona ya tan terminal que hubiese sido una temeridad volver a carril por donde circulaba y decidió continuar por él.

Las ganas de tocar con rabia y de forma repetida el claxon, se frustró a los pocos metros, pues el otro vehículo ya se encontraba en dirección Santa Cruz y él ya circulaba por la incorporación lo que hacía se la distancia entre ambos hacía imposible que inútil tal actuación y decidió continuar, pero claro está, cambiando los planes. En realidad no tenía un destino calculado y por tanto cambiar de idea no le pareció mal.

En su mente últimamente, aparecían con demasiada frecuencia, demasiadas inquietudes y pensamientos divagantes, al respecto de sentimientos encontrados lo que hacía que de forma sistemática, rehuyera la carretera del Norte, pero su destinismo le hizo pensar que debía seguir y hacer un recorrido por la cornisa Norte de la isla, pese a apercibir en ello una ruta marcada por la nostalgia y pretendidos olvidos, por lo que mientras consumía los pocos kilómetros de la carretera de incorporación a la autovía del Norte, se propuso realizar un paseo por cualquiera de los espectaculares lugares que ofrece este norte de la isla y que hacía tiempo no contemplaba, aunque eso suponía iba a tener un aluvión de ideas en su mente conteniendo imágenes de algo que llegó a ser tan fuerte, que resultaba difícil, muy difícil, poder extraer su situación actual y menos poder dar respuestas a tanta preguntas sin contestar, a tantas promesas sin cumplir, a tantos deseos sin concluir.

Como siempre, al pasar por La Laguna, una pequeña llovizna hacía presagiar algo más serio y más por precaución pensó en pararse para subir la capota de su coche, pero en ese momento llegaba ya a la altura de Tacoronte y se le despejaron todas sus dudas, volvía la mañana a convertirse en soleada, ahora con unos tonos y brillos de sol que permitían vislumbrar al final de lo que se divisaba de costa, algunos de los edificios del Puerto de La Cruz. Notó que el corazón le latía con algo más de fuerza y en su mente apareció la idea de coger el desvío de Tacoronte y llegar hasta Mesa del Mar, la idea parecía buena, pero la razón se la hizo desdeñar. Ponderó las varias posibilidades al respecto y decidió que podían ser muchas las consecuencias negativas de tal decisión y no disponía de ningún resorte o justificación que no fuera estrictamente emocional que le indicase que, el uso de la coincidencia en esos momentos, fuera suficiente justificante realmente para la casualidad.

Continuó su camino por la carretera y lo que había sido un razonamiento implícito sobre algo incontrolable, le llevó hasta otro punto de la carretera marcado de nuevo y ahora más fuerte, por el recuerdo y la añoranza y su mente se desmoronó y ya no se pudo controlar y pensó

___ No veo por qué debo controlar tanto mis sentimientos.

De forma concluyente decidió que debía dar rienda suelta a sus sentimientos y poner un punto y final a algo que seguía sin tener respuesta y para ello debía llegar hasta Garachico. El porqué, resultaba evidente pues fue allí donde empezó todo. Hacía algo más de siete años, había realizado esa ruta, llena de esperanzas y futuros y ahora debía volver a esos mismos lugares, para razonar y encontrar una lógica a su propia desesperanza. Y mientras proseguía por la carretera, le vinieron a la mente, otros momentos, que habían acaecido pocos días antes de otro aquél y que solo su recuerdo, le causaba una cierta ansiedad.

Recordó que había salido en el barco y envuelto entre olas y espuma de mar, navegando hacia Antequera, a unos siete nudos, pretendiendo apaciguar su mente, convertida en un bullicio y hervidero de ideas, necesitaba tomar decisiones e iniciativas, retos y respuestas, propuestas y alternativas y otras muchas sensaciones, todas ellas con una única obsesión

__ Y si fuera ella?

En aquel momento decidió que podía ser y tomó todas las decisiones que requería el momento para no condicionar por nada ni nadie las decisiones que pretendía tomar, pero ahora, tras siete años, se encontraba de nuevo haciendo el mismo camino, pero solo.

Todos esos pensamientos iban embriagando su conducción, cuando apercibió el desvío a Garachico. Los primeros mástiles de barcos del nuevo puerto deportivo ya se divisaban y pensó en hacer una pequeña parada para verlos. En realidad, pretendía llegar hasta el punto de encuentro de aquel día de hacía siete años, pero no estaba mal acercarse hasta el nuevo puerto de Garachico que había sido inaugurado hacía poco y se comentaba había quedado muy bien.

Le gustaba recordar que lo que había comenzado con un pequeño beso robado en el camarote de su barco, allí se convertía en algo mucho más profundo, sensual y parecía que definitivo. Iba pensando esto, cuando se percató de la presencia de una enorme cantidad de personas, con camisetas de varios colores llamativos, que de forma desordenada se distribuían de forma arbitraria en la explanada del puerto. Desde esta altura y distancia se divisaban como pequeñas hormigas, pero conforme iba descendiendo, los movimientos sinuosos y equilibrados, y el aumento de las imágenes, le hicieron percatarse de que se trataba de una multitud en bicicletas.

Comenzó a pensar que no había sido un buen día para acercarse hasta allí y la confirmación le llegó muy pocos metros adelante. La presencia de la Guardia Civil y la Policía Local se lo confirmaban. Se trataba de una marcha social en bicicleta, lo que hace que cualquier pueblo o ciudad se convierta en «zona protegida» frente a los vehículos a motor. Esto hacía prácticamente imposible que pudiera aparcar, lo que le hizo pensar en dar la vuelta y salir como única solución alternativa, pero no resultó fácil ya que debió continuar por el paseo hasta que a la altura del desvío a la Plaza, consiguió introducirse por un callejón lateral, que por pocos minutos más permaneció abierto, pero fue el tiempo suficiente para poder incorporarse de nuevo a la carretera, pero en el sentido de salida.

Era evidente que el destino le había jugado una mala pasada y Gabriel, que ya hemos dicho es muy destinista, lo exponía de nuevo a un abanico de conjeturas, pues no sabía si debía interpretar esto como un impedimento del destino para acudir a su pasado o era una clara indicación para no dar por finalizada la relación y eso le planteaba dudas al respecto de saber si debía continuar intentando conseguir su resurrección y de forma natural le vinieron todas las imágenes de aquella tarde en la que dos personas, ya con cierta cantidad de años a sus espaldas forjaron intenciones, futuros, esperanzas, riesgos y otras muchos pensamientos incontenibles, pero con la extrema sinceridad de un momento, casi juvenil entre dos personas adultas, cargadas de historias y mochilas en sus espaldas, que pretendían enfrentarse a un futuro cargado de inexactitudes y se preguntó si no eran todas ellas quizás, las que en definitiva fueron las que compusieron posteriormente el punto inicial de su fracaso. Decidió volver a casa.

__ No ha sido buena idea. Solo ha servido para volver a recordar algo que pretendo olvidar.

Eso pensó mientras transcurría la tarde y poco a poco se hacía más eterna de lo habitual, mientras seguía dando vueltas a todas y cada una de los cientos ideas que no dejaban de rondar por su cabeza. Quizás no era la forma, o no era el momento. Se hacía cientos de preguntas, obviamente sin respuesta, cuando pocas horas más tarde, repasando las páginas web de Facebook, durante un minuto, tan solo un minuto, se sobresaltó. Había sido tan solo un minuto, sí, tan solo un minuto, pero se había abierto una puerta cerrada y de nuevo sintió latir su corazón a más pulsaciones que las aconsejadas y su mente se volvió a llenar de pensamientos.

__ Esto es cierto? o es solamente un capricho de la red.

__ Son fotos, …cuatro fotos…, querrá decir que…, no sé si…, a veces…

__ En demasiadas ocasiones, nos decimos que ya está todo hablado pero la realidad nunca es así, nunca se hablan suficientemente las cosas.

__ Los problemas dejan de hablarse cuando la respuesta deja de tener importancia.

__ Me estará diciendo que desea que contacte con ella?…

__ No sé…, no entiendo nada …

Y el minuto se cerró. Habian aparecido cuatro fotografías subidas a internet por ella, pero tras ese minuto había dejado de poder verlas. Seguía bloqueado. Los pensamientos no lo dejaban en paz.

__ Estará dudando, como yo.

__ No se que ha podido ser tan grande y grave para que no quiera saber nada de mí.

Eran algunas de las preguntas a las que no podía dar respuesta pero que le hacían sufrir más. Lo que había sido un idilio que a su entender rozaba la perfección, había pasado a un postergación y bloqueo en el que no existía ningún tipo de comunicación. No entendía, absolutamente, nada.

Un día tan repleto de sensaciones era difícil de aceptar y concluir por lo que aunque lenta la tarde llegó a la noche y esta accedió a las doce cuando sentado frente al mar, desde la terraza del ático en que residía, observó que ese cielo nublado de la mañana ahora aparecía completamente despejado dejando el esplendor de millones de estrellas frente así, pero además pudo darse cuenta que era noche de plenilunio, le hizo pensar,

__ Esto me pasa por pertenecer al signo de “cáncer”?

y reconoció que ciertamente le estaba afectando demasiado y siguió saboreando un vaso de whisky con hielo que mediante pequeños sorbos iba depurando, hasta que sin darse cuenta le dieron las dos y hasta las tres de la madrugada, sin conseguir detener los cientos de pensamientos que seguían pasando por su mente, con cientos de pequeños detalles que en su mayoría, le dejaban demasiados eclipses al respecto de su explicación.

La luna se seguía reflejando frente a él, con pequeñas muecas brillantes salidas de los reflejos que durante todo ese tiempo iban provocando el romper de las olas contra las rocas de la costa.  Miró el reloj y vio que eran las 2:47 y pensó

___ Creo que es hora de retirarme. Mañana tengo que levantarme a las 7:00

Eso era cierto, aunque en realidad siempre se había levantado a las 6:30, desde hacía más de cuarenta años ya, que, como funcionario de carrera, su trabajo siempre había comenzado a las 8:00 de la mañana y jamás había faltado a su cita.

Su trabajo durante poco más de treinta años había sido de militar, siguiendo una estela familiar ya que tanto su padre como su abuelo lo habían sido, pero su padre consiguió l reserva con el grado de coronel y él solo había alcanzado el grado de teniente coronel, quizás porque realmente nunca le gustó mucho, pero había accedido a él de forma voluntaria, y ahora en su jubilación le permitía escoger su residencia para este tramo de su vida.

Lo cierto es que ahora contaba con mucho tiempo, pero los hábitos son los hábitos y no resulta fácil cambiarlos y por tanto solo se permitía la licencia de levantarse media hora más tarde aunque últimamente se preguntaba

__ Después de todo, en realidad, para qué o por quién hago ahora todo eso.

Decidió dejar sus pensamientos aparcados de momento pues sabía que podían llevarlo a otros terrenos poco razonables para él  y se fue a la cama.

Hi, I’m jfballesteros

No está permitido copiar texto!